miércoles, 18 de diciembre de 2013

MILLONARIA A LOS 25 AÑOS

Me ha llamado mucho la atención un artículo que he leído en el periódico EL MUNDO. Habla de una joven que en el año 2009 tenía 25 años, estaba embarazada de 4 meses (supongo que un embarazo no deseado) y que su novio la había dejado poco después de embarazarla. Mallorquina y administrativa en una empresa.
Hasta aquí nada diferente de lo habitual… una joven madre soltera que se enfrentaba a la difícil tarea de sacar adelante a un hijo y que tuvo el coraje de defender la vida de su hijo por encima de otras consideraciones.
Esta joven jugaba a la lotería de Euromillones a través de una casa de apuestas por Internet y en ese momento tan complicado donde supongo que estaría muy agobiada, sucedió algo inimaginable: le tocó el mayor premio de la historia en la lotería…126 millones de euros.
La noticia me ha llamado mucho la atención por diversos motivos: desde la parte entrañable de la historia por sus circunstancias personales, pasando por los aciertos y desaciertos de la joven, la irresistible tentación de imaginar, la gestión que la joven hace del dinero y hasta el contraste político con otras noticias del mismo periódico. Vayamos por partes.

1.- La parte entrañable de la noticia:

Para mi gusto la noticia tiene varios hechos entrañables: el hecho de que le toque en un momento en que debía sentirse una joven muy frágil con una enorme lucha que librar para salir adelante ella y su hijo.
Igualmente hay un guiño familiar por el hecho que desvela el periódico de que esta joven jugaba los mismos números que los que siempre había jugado su abuelo. Y lo más extraordinario es lo que paso después de que fuese agraciada con el premio: NADA.
Siguió trabajando en la misma empresa, no dijo a nadie que le había tocado el premio, dio a luz a su hijo en un hospital público, siguió conduciendo su mismo utilitario, siguió vistiendo con su misma ropa de Zara…

Hoy tiene 29 años, su hijo ya tiene cuatro y parece que sigue soltera. Parece que sigue llevando una vida muy normal, conduciendo un coche normal y viviendo en el anonimato. Solamente uno entre un mil actuaría de esa forma, al resto se nos notaría y posiblemente mucho.
2.- Aciertos y desaciertos:
El gran acierto de esta joven es la de haber permanecido hasta este fin de semana en el anonimato y haber seguido llevando una vida normal. No creo que pueda haber nada más destructivo para la vida social que el tener a una pandilla de interesados que se acerquen a ti por tu dinero… que tener una red de “amistades” que amen tu dinero y no a ti.
El gran error de esta joven es este la publicación de ese artículo en EL MUNDO. El artículo da los suficientes datos como para identificarla: hoy tiene 29 años, madre soltera, natural de Mallorca, matriculada en una escuela de negocios a distancia, propietaria de una finca con suficiente terreno para tener un caballo… se puede llegar a ella a través de un empleado de la casa de apuestas de la que se da el nombre…
No acabo de entender porqué romper cuatro años de silencio con ese estruendoso artículo que sólo puede aportar cosas negativas para esa aún joven madre. Creo que es una gran equivocación.
3.- Irresistible tentación de imaginar:
¿Cómo resistirse a la tentación de imaginar?.... ¿qué haríamos si nos tocasen 126 millones de euros?. Se podrían tapar todos los agujeros, hipotecas, préstamos, etc… los problemas del trabajo dejarían de existir, las preocupaciones por el futuro también. Los problemas económicos de nuestros hijos, nietos y biznietos deberían estar resultos a nada que se gestione medianamente bien el patrimonio.
¿Conseguiríamos nosotros mantener el anonimato?. ¿Entraríamos en esa extraña rueda de destrucción que también suelen publicar los periódicos sobre otros agraciados que acaban en la desgracia?.
¿Dejaríais el trabajo?. ¿Habéis calculado cuánto dinero tendríais que tener para dejar de trabajar?... En mi caso particular esa cifra son 3 millones de euros… a partir de esa cifra trabajaría por placer y no por obligación. Posiblemente dejaría mi actual trabajo, con el que estoy muy satisfecho, para dedicarme a lo que habría sido mi vocación: gestionar patrimonios propios y ajenos.
Regalémonos un rato de placer dejando volar la imaginación. Eso es lo que de verdad venden las loterías… cuando compras un boleto compras el rato que tienes desde que lo compras hasta el sorteo imaginando que te pueda tocar.
4.- La gestión del dinero:
Esta parte la he tenido que editar y modificar por un acertado comentario ya que originalmente puse un dato de 10 millones de beneficio que clamaba al cielo y posteriormente me corrigieron a 30 millones, lo cual cambia sustancialmente el panorama.

Vemos los pocos datos que da el periódico sobre su gestión del patrimonio.
Parece que en mayo de 2009 cobró 126 millones y que hasta hoy ha ganado 30 millones. Parece también que en eso de las inversiones se fía del que muy acertadamente le aconsejó guardar silencio: el empleado de la casa de apuestas. Esos 30 millones en estos 4 años y medio suponen una rentabilidad del 4,8% que baten la inflación sobradamente lo cual ya es meritorio, pero posiblemente podría haberlo hecho mejor.

Según los datos del periódico al principio invirtió en renta fija y tras un tiempo poco a poco ha pasado parte del patrimonio a renta variable. Igualmente se informa de que esta joven ha invertido bastante en inmuebles clásicos con objeto de restaurarlos y que en diez años se hayan revalorizado.
Diría que nuestra joven amiga ha recibido un consejo impagable por parte del empleado de la casa de apuestas: que guarde silencio. Sin embargo a la hora de invertir creo que ha estado asesorada de manera excesivamente prudente en un entorno en el que era fácil encontrar inversiones baratas para el muy largo plazo. 30 millones de beneficio sobre 126 millones en un periodo de 4 años y medio es un balance escaso. Supone un 4,8% de rendimiento anual en esos 4 años y medio.
Salvando las distancias: un fondo prudente como el Bestinver Mixto ha logrado un promedio del 10% anual. Mi propia cartera ha logrado un 11% de promedio anual…
Claro que a nuestra joven amiga le sobra tanto el dinero que probablemente ni le importará. Sin embargo creo que lo que debería exigir a cualquier gestor es un rendimiento anual promedio del 6%... si lo hace bien el patrimonio cubrirá las necesidades de varias generaciones. Si no lo hace bien no durará ni dos generaciones.
Mi consejo sería que parcelase el dinero en paquetes de al menos 4 cantidades equivalentes, que eligiese a cuatro gestores de reconocido prestigio, que les pusiese objetivos promedio del 6% anual y que periódicamente viese los resultados ajustando los patrimonios en función del resultado.
5.- La gestión del dinero en su parte social:
Si nuestra amiga lograse un 6% anual de rendimiento, significaría que ganaría al año 7,5 millones de euros. Supongamos que destine un 10% de sus ganancias a obra social (que por cierto desgrava impuestos)… eso significaría que dispondría de unos 62.000€ al mes para destinar a obra social.
Si lograse destinar eficientemente ese dinero podría alegrar la vida de cómo mínimo una familia al mes. 12 familias al año. Para cuando nuestra joven amiga tenga 70 años 480 familias que si ponemos un promedio de 4 personas por familia significa cerca de 2.000 personas a las que habría ayudado a tener un presente y un futuro un poquito mejor.
Soñaría con tener ese dinero y que mi trabajo fuese ir conociendo de forma anónima los problemas económicos de la gente de alrededor e ir mejorando sus expectativas de futuro de forma estructural. Poder identificar los errores que han llevado a determinada persona a una situación complicada y por medio de esa ayuda y de determinados consejos poner en sus manos la posibilidad real de construir un futuro mejor. Sería el mejor de los trabajos y el mejor rendimiento que se le podría pedir a una inversión. Y para eso no hace falta irse muy lejos.
6.- Contraste político:
Acabaré esta entrada comentando únicamente que al finalizar la lectura del artículo y pasar la página te encontrabas a Miguel Blesa con su Ferrari… y luego pasabas la siguiente página y te encontrabas a la Infanta Cristina de Borbón y a su marido con sus líos…
Menudo contraste. Tras el subidón de leer la historia de nuestra amiga mallorquina, lo de después te devolvía de golpe a la realidad.
Finalizo deseándoos toda la suerte del mundo en la lotería de este domingo. No nos tocarán 126 millones de euros, pero si nos dan una alegría bienvenida sea. Y si no… pues eso… que lo importante es la salud y el amor.
FELIZ NAVIDAD ¡¡¡

4 comentarios:

Anónimo dijo...

La noticia decia: «Calculo que ha ganado unos 30 millones de euros. Gastado apenas. Ha comprado inmuebles a precio ganga. Lo más ha sido un precioso edificio en Baleares»

Seria un 5,48% anual, sigue sin ser una maravilla, pero entiendo que para patrimonios tan altos y si el propietario no tiene experiencia financiera la seguridad prime sobre la rentabilidad.

El Inversor Prudente dijo...

Amigo anónimo, he releido el artículo gracias a que en Orbyt se pueden sacar históricos y he de decir que tiene usted toda la razón del mundo.

Editaré el artículo y donde ponía 10 pondré 30... que puestos a ser exactos en cuatro años y medio supone una rentabilidad del 4,8%... que no está mal ya que bate a la inflación sobradamente...pero que sigue sin aguantar la comparativa con rentabilidades de fondos bien gestionados de perfil moderado.

Gracias por la corrección y feliz año.

Anónimo dijo...

Pues yo no creo que haya sido un error salir en el Mundo. Esta chica ha hecho las cosas muy bien, ¿no os parece extraño que lo tire todo por la ventana?
Mi teoría: El Mundo descubrió quien era y le dieron 2 opciones:
- nos das una entrevista en la que no decimos tu nombre.
- sacamos la noticia, con tus datos personales, en portada como hicimos con el panadero de Sevilla.
Lo que hizo ella es escoger la opción menos dañina...

El Inversor Prudente dijo...

Amigo anónimo. Tiene todo el sentido del mundo lo que dices. Encaja con el hecho de que no haya salido hasta ahora... que justo ahora salga este extraño artículo no parece que sea un ataque de "ego". Es muy posible que sea un pacto para preservar un mal mayor.

Un saludo,