martes, 13 de septiembre de 2011

COMPENSACIÓN DE RIESGOS – y V


Reflexionemos un poco sobre el ejercicio que acabamos de realizar.

Esta sería la evolución del patrimonio de nuestros amigos, el prudente Gonzalo y el arriesgado Javier, en los dos escenarios que hemos descrito (en “V” y en “V invertida”):




El comportamiento del arriesgado Javier es más volátil, tanto en entornos alcistas como en bajistas. No puede ser de otra forma ya que invierte todo su capital disponible en renta variable.

¿Es esto malo?. No necesariamente. Únicamente en caso de que no haya valorado correctamente cual es su “riesgo máximo permitido”. Si dicho riesgo fuese de 100.000€, no podría poner ningún “pero” a su estrategia.

Sin embargo en el enunciado del ejemplo hemos dicho que su “riesgo máximo permitido” era de 50.000€ y en esas condiciones invertir 200.000€ en renta variable es una temeridad, ya que la probabilidad histórica de perder en bolsa un 25% de su patrimonio y por tanto superar así su “riesgo máximo permitido” es del 9%.

Si eso ocurre -y en los momentos actuales está a punto de ocurrir-  lo que le pasará al amigo Javier es que estará psicológicamente agotado y capitulará vendiendo en uno de los peores momentos del mercado. El mercado le expulsará materializando unas pérdidas difícilmente recuperables para su economía doméstica.

Es de vital importancia realizar un análisis honesto sobre que cantidad de dinero en euros (no en %) estoy dispuesto a perder durante al menos 5 años (ver pasos 1 a 3). Y es fundamental que no nos engañemos en dicho análisis.

Veamos una variante más en el juego para sacar un poco más de punta al juego:

Supongamos ahora que el “riesgo máximo permitido” lo cambiamos a 30.000 €. ¿Qué ocurriría?

Nuestro prudente amigo Gonzalo cambiaría su ecuación de inversión, de forma que inicialmente tendría 60.000€ en renta variable y 140.000€ en renta fija, con una ecuación de asignación de activos 30%RV / 70%RF. Nuestro arriesgado e irreflexivo amigo Javier seguiría invertido al 100% en renta variable.

Les voy a ahorrar los cálculos y les pondré la gráfica que saldría para tal caso, en los dos escenarios de “V” y “V invertida” que hemos practicado.




Como no podía ser de otra forma el comportamiento del capital de nuestro prudente amigo Gonzalo es más llano con la ecuación 30%RV/70%RF que con la anterior 50%RV/50%RF.

Así en el escenario en “V” (primero las bajadas y luego las subidas), sufre mucho menos teniendo una pérdida máxima de capital en las bajadas iniciales de 4.432€, muy lejos de su umbral de 30.000€. En el otro escenario (V invertida) sube a menos velocidad, pero consigue mantener envidiablemente bien el tipo en las bajadas posteriores.

Nuestro amigo irreflexivo amigo Javier ha sido atropellado por el mercado. En el escenario en V entre el cuarto y el quinto mes ha superado su riesgo máximo permitido holgadamente. Ha llegado a perder 40.024€ sobre el capital total que había invertido (los iniciales 200.000€ más los ahorros que iba invirtiendo).

Al superar el riesgo máximo permitido ha decidido capitular y vender todo ya que no era capaz de superar una pérdida superior a los 30.000€. En consecuencia se perdió la recuperación posterior y posiblemente, si no aprende nada de nuestra reflexión, vuelva a meterse irreflexivamente en el mercado en un momento de auge y titulares grandilocuentes en la prensa (precisamente los momentos más arriesgados).

En el escenario en “V invertida”, ha disfrutado de lo lindo en las subidas y se ha visto en el mes 4 con una ganancia máxima de 52.312€ sobre su capital invertido (los iniciales 200.000€ más los ahorros que iba invirtiendo) y con un capital máximo de 256.812€.

Se ha creído el rey del mundo y psicológicamente ha hecho SUYO dicho capital. Los 256.812€ han llegado a ser parte de SU capital. En consecuencia le dolerá cualquier perdida superior a los 30.000€ sobre dicho capital.

Pues bien, en el periodo bajista en los dos últimos meses ha superado la pérdida de los 30.000€ sobre este nuevo umbral de riqueza psicológica que se ha creado nuestro amigo Javier. Ha llegado a perder 35.232 € y por tanto es altamente probable que le hayan echado de nuevo del mercado.

Cuanto más suyo haya hecho las ganancias de las vaca gordas, tanto más probable es que en la época de vacas flacas le echen del mercado al superar el umbral permitido sobre el máximo capital que tuvo.

Dejaremos para el próximo capitulo los conceptos aquí esbozados sobre los diferentes umbrales de riesgo máximo permitido al evolucionar el mercado. La psicología humana es posiblemente lo más importante a la hora de invertir y debemos analizarlo en detalle para ver como vamos a reaccionar ante subidas y bajadas del mercado.

En este tema quedémonos con la importancia de conocer tu riesgo máximo permitido y en función de ella adaptar nuestra inversión. Nuestro amigo Javier podía haber invertido el 100% de su cartera en renta variable si su umbral de pérdida fuesen 100.000€; sin embargo hemos visto que en el caso de que su umbral de pérdida fuesen 50.000€ sufriría bastante y en el caso de que su umbral de pérdida fuesen 30.000€ habría sido expulsado del mercado en el peor momento, además de haberlo pasado francamente mal.

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