viernes, 9 de septiembre de 2011

COMPENSACIÓN DE RIESGOS - III

Realicemos un análisis del juego realizado con nuestro amigo Gonzalo desde el punto de vista del capital disponible y la psicología humana.

Recordemos que el amigo Gonzalo invirtió la suma de 200.000€ y poco a poco fue ahorrando. Nuestro amigo Gonzalo, que es como todos, de vez en cuando va entrando en sus bancos y brokers para ver como va su dinero.

Si nuestro amigo Gonzalo es un tipo prudente, cuando vea engordar su dinero pensará “que bien, esto sube, ¿tendré que guardar algo de las ganacias?”. Cuando lo vea bajar dirá “esto se desinfla, mal rollo, ¿tendré que ser valiente y apostar más a la renta variable ahora que ha bajado?”.

Cuidado con la psicología ya que es lo más importante en el mundo de la inversión. El común de los mortales se deja llevar por las pasiones contrapuestas del miedo y la avaricia.


Nuestro otro amigo Javier, hombre ambicioso que invierte el 100% de su capital en renta variable, cuando ve que la bolsa sube piensa “que tío más listo soy, el mejor del mundo mundial, lástima no tener un duro más para meterlo en bolsa”. Cuando ve que la bolsa baja sufre tremendamente y piensa como si fuese un psicópata cambiando alternativamente entre dos pensamientos: “esto se hunde tengo que vender todo” y “seguro que ya no va a caer más; ahora es cuando tengo que invertir todo lo que tengo”.

¿Le ponen ustedes cara al amigo Javier?. Vamos a suponer que nuestro amigo Javier invierte la misma cantidad de 200.000€ que Gonzalo, que ahorra lo mismo y que el ahorro lo mete también en renta variable en su afán de lograr un extra de rentabilidad.


Observemos como evoluciona el capital disponible, es decir, lo que ven Gonzalo y Javier, al final de cada mes contemplando el mismo escenario de “sube y baja” descrito en los hilos anteriores.

¿Qué es lo que habrán visto a final de mes en el banco durante ese tiempo nuestros dos amigos?

mes
IncRV
ahorro
capital invertido
capital disponible - Gonzalo
capital disponible - Javier
0
0,00%
0
200.000
200.000
200.000
1
8,00%
1.500
201.500
209.750
217.500
2
8,00%
3.000
203.000
220.141
236.400
3
8,00%
4.500
204.500
231.223
256.812
may
-5,00%
6.000
206.000
227.232
245.471
jun
1,00%
7.500
207.500
230.120
249.426
jul
-11,00%
9.000
209.000
219.708
223.489
ago
-6,00%
20.500
220.500
225.575
221.580

Veámoslo gráficamente:




Nuestro prudente amigo Gonzalo ha subido menos en momentos de euforia, pero a cambio en momentos de crisis ha conseguido preservar mucho mejor su capital. Al final del periodo ha logrado un beneficio sobre el capital invertido de 5.075€. Su máximo de capital ha sido de 231.223€ y su mínimo de 219.708€, con una caída desde máximos de 11.515€.

Nuestro amigo Javier lo ha hecho mejor en los momentos de euforia, pero mucho peor en los tiempos de crisis. Al final del periodo ha logrado un beneficio sobre el capital invertido de 1.080€, bastante más discreto que el de Gonzalo. Y lo pero es que le ha tocado sufrir mucho más ya que en su máximo de euforia llegó a “contabilizar” 256.812€ y en su mínimo 221.580€, una pérdida de capital de 35.232€.

Si la psicología de nuestro amigo Javier es similar a la de Gonzalo en cuanto al riesgo máximo permitido, entonces estará próxima su capitulación. Ya ha perdido 35.232€ y “sólo” puede permitirse perder 50.000€. Le duelen las muelas, está de mal humor, duerme mal y piensa en venderlo todo ya que ha recorrido más del 70% del umbral del dolor que puede permitirse.

Esto es gestionar riesgos de una forma clara y sencilla para el inversor promedio.

En el próximo capitulo realizaremos el mismo ejercicio pero con el mercado en sentido inverso. Primero tendremos las bajadas del verano y luego encadenaremos tres subidas consecutivas del 8%. Veremos como sienten nuestros comunes amigos Gonzalo y Javier.

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