miércoles, 7 de septiembre de 2011

COMPENSACIÓN DE RIESGOS - I

Veamos algún ejemplo de cómo un inversor debería proceder ante cambios del mercado.

Supongamos a Gonzalo, padre de familia con un capital de 200.000 €, unos ahorros recurrentes una vez contabilizados gastos e ingresos de unos 1.500 €/mes, un bonus anual de 10.000€, con un trabajo estable, sin ningún gasto extraordinario a corto plazo.

Con estas hipótesis la “masa inversora” actual de Gonzalo son sus 200.000 € de capital, ya que no hay gastos extraordinarios a la vista y que su saldo neto gastos-ingresos es ahorrador. Mes a mes dicha “masa inversora” irá engordando con su ahorro a razón de 1.500€/mes.

Supongamos que Gonzalo establece que su estómago es capaz de soportar un “riesgo máximo permitido” de 50.000€. Es decir, Gonzalo puede permitirse ver como sus 200.000€se convierten durante un periodo de 5 años en 150.000€. Esa sería la línea roja que no le gustaría traspasar. Aconsejo que ese riesgo máximo permitido se lo grabe en la frente, ya que es probable que tenga que recordarlo más de una vez:

Riesgo máximo permitido =
50.000€

Atendiendo a estas cifras el amigo Gonzalo aplicando nuestros consejos determina que debe asignar a renta variable una cantidad de 100.000€ (50.000 € x 2). Por diferencia saca que a renta fija + depósitos debe asignar otros 100.000 € (200.000€ - 100.000€).

Por tanto su ecuación es de lo más sencilla: 50% en renta variable y 50% en renta fija + depósitos. El amigo Gonzalo tendrá que grabarse también esa “ecuación de asignación de activos”:

Ecuación asignación de activos =
50%RV / 50% RF

Realicemos ahora simulaciones de lo que debería hacer el amigo Gonzalo ante cambios en los mercados y asumiendo que su cartera de renta variable se comporta de forma similar al conjunto de la bolsa y que su cartera de renta fija le da un prudente 3% anual.

Supongamos que igualmente renunciamos a realizar ningún tipo de compra-venta por debajo de los 10.000€. Es decir no queremos estar todo el día ajustando nuestra cartera generando gastos de fricción innecesarios; únicamente cuando los movimientos sean superiores a los 10.000€ actuaremos.

Comencemos el juego:

El primer mes la bolsa sube un 8%. En ese momento tendremos la siguiente situación:

mes
IncRV
rv
rf
Ecuación
desequilibrio
ahorro
0
0,00%
100.000
100.000
50%RV / 50%RF
0
0
1
8,00%
108.000
100.250
52%RV / 48%RF
3.875
1.500



La renta variable habrá aumentado su valor un 8% hasta los 108.000€, la renta fija habrá rentado su 3% / 12 meses convirtiéndose en 250€ extras a sumar a la parte de renta fija. En consecuencia la ecuación de activos habrá pasado a estar ligeramente descompensada resultando en un 52%RV / 48%RF. Además Gonzalo habrá ahorrado 1.500€ que tendrá en la recámara.

¿Toca hacer algo?. En principio no, ya que el desequilibrio que tenemos es pequeño y no queremos vender 3.875€ de renta variable para comprar renta fija. Demasiados gastos de fricción.


Supongamos un segundo mes con otra ganancia del 8%. La situación será la siguiente:

mes
IncRV
rv
rf
Ecuación
desequilibrio
ahorro
0
0,00%
100.000
100.000
50%RV / 50%RF
0
0
1
8,00%
108.000
100.250
52%RV / 48%RF
3.875
1.500
2
8,00%
116.640
100.501
54%RV / 46%RF
8.070
3.000


La renta variable habrá crecido hasta los 116.640€ y la fija estará en los 100.501€. La ecuación de activos estará desequilibrada hacia la renta variable un 54%RV/46%RF y además tendremos un ahorro de 3.000€.

¿Toca hacer algo?. Pues casi casi. Si no tuviésemos el ahorro en la recamara tendríamos un desequilibrio de 8.070€, es decir deberíamos vender 8.070€ de renta variable y pasarla a fija. Como tenemos el ahorro tendríamos que vender 6.570 € de renta variable y comprar 9.570€ de renta fija (lo que vendemos de renta variable más los 3.000 € ahorrados). Así lo convertiríamos en 110.070€ de renta variable y exactamente otros 110.071€ de renta fija.

Pero como hemos dicho que no queremos hacer movimientos por debajo de 10.000€, pues el amigo Gonzalo sigue viendo el tour de Francia por la televisión sin hacer nada y feliz como una lombriz viendo como su dinero crece.


Supongamos otro tercer mes con otra ganancia del 8%. La situación sería la siguiente:

mes
IncRV
rv
rf
Ecuación
desequilibrio
ahorro
0
0,00%
100.000
100.000
50%RV / 50%RF
0
0
1
8,00%
108.000
100.250
52%RV / 48%RF
3.875
1.500
2
8,00%
116.640
100.501
54%RV / 46%RF
8.070
3.000
3
8,00%
125.971
100.752
56%RV / 44%RF
12.610
4.500


Ahora ya tocaría actuar y recomponer el saldo de la cartera. Tenemos un desequilibrio de 12.610€ y un ahorro a colocar de 4.500€. Por tanto vendamos 10.360€ de renta variable y compremos 14.860€ de renta fija. El resultado final sería:

mes
IncRV
rv
rf
Ecuación
desequilibrio
ahorro
0
0,00%
100.000
100.000
50%RV / 50%RF
0
0
1
8,00%
108.000
100.250
52%RV / 48%RF
3.875
1.500
2
8,00%
116.640
100.501
54%RV / 46%RF
8.070
3.000
3
8,00%
125.971
100.752
56%RV / 44%RF
12.610
4.500
3'
0,00%
115.612
115.612
50%RV / 50%RF
0
0


Así se queda sin ahorro disponible ya que lo invierte todo y dispone de nuevo de su ecuación 50%RV/50%RF perfectamente equilibrada.

En un momento de subida de la bolsa ha preservado parte de las ganancias (10.360€) pasándolas de renta variable a fija y ha metido el nuevo ahorro a renta fija con un criterio prudente ante una bolsa que quizás está cara tras tres meses con subidas del 8%.

¿Y si la bolsa sigue subiendo?. Pues habrá perdido la oportunidad de incrementar más su patrimonio, pero por el contrario habrá gestionado adecuadamente su riesgo.

¿Y si la bolsa cae?. Lo veremos otro día…

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